
El Ministerio de Sanidad ya se pone en el escenario de que Muface forme parte del pasado y diseña un plan para que el sistema público absorba en 9 meses a los 1,5 millones de mutualistas. Esta revisión del modelo se produce tras la negativa de Adeslas, Asisa y DKV de volver a presentarse al concurso por considerar insuficiente su asignación económica. El Gobierno ofreció una mejora del 17,1% pero las aseguradoras pedían una mejora del 40% pues llevaban trabajando a pérdidas desde 2021 con 600 millones acumulados. Actualmente, el 72% de los funcionarios optan por la privada. A pesar de ello, Sanidad considera viable atender a todos los funcionarios de Muface en la pública:
El día a día del sistema está marcado por una enorme carga asistencial que se vería agravada. Un buen ejemplo es la sanidad madrileña que tendría que absorber a 236.000 nuevos pacientes cuando las listas de espera ya son demasiado largas de por sí. En otros lugares como Ceuta y Melilla el fin de la asistencia privada haría crecer en más de un 5% la población atendida por la sanidad pública. En Castilla y León aumentaría un 3,12%, en Extremadura un 3,02% y en Andalucía un 2,94%. Según el último cálculo, ya hay 850.000 pacientes en lista de espera en nuestro país con un tiempo medio de espera de 128 días. Con este traspaso, el Gobierno dejaría de destinar los 2.681 millones de euros a las aseguradoras privadas para empezar a destinarlos a las comunidades autónomas que se harían cargo de los nuevos pacientes. Sin embargo, la cuenta final saldría más cara pues el Estado se ahorra anualmente cerca de 900 millones de euros puesto con el sistema actual. Un paciente de Muface cuesta 1.200 euros al año frente a los 1.700 de la pública de media.
Médicos Unidos por sus Derechos insiste que el problema está en las condiciones laborales de los médicos y en la planificación de los recursos humanos. El sistema es incapaz de atraer ni mantener a un número de médicos suficientes para que estos puedan hacer frente a la creciente carga asistencial por el envejecimiento de la población. Es preciso llevar a cabo cambios estructurales que otorguen la capacidad de hacer frente a la demanda que no deja de crecer. El colapso del sistema sanitario parece cada vez más una realidad. El sistema ya lidia como buenamente puede con la escasa plantilla médica disponible. Ya faltan miles de médicos de por sí. Si Sanidad sigue adelante con la incorporación de los funcionarios, las condiciones laborales empeorarán más si cabe para poder atender a todos los pacientes.

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