Manifiesto

Manifiesto

¡Compañeros/as médicos!

Llevamos apenas un mes inmersos en una de las peores crisis de salud pública de la historia mundial reciente y los médicos, en primera línea en estas lides, experimentamos gran parte del impacto en las condiciones de nuestro ejercicio profesional que, inevitablemente, repercuten también en nuestra salud y en la de nuestros seres queridos. El sistema y sus líderes, lejos de protegernos, nos abandonan una vez más a nuestra suerte amparándose en la imprevisibilidad de unos hechos cuyos antecedentes no dejaban lugar a grandes dudas. Trabajamos sin protección, sin descanso y sin medios para intentar controlar lo inabarcable.

Estos sucesos han servido como catalizador del movimiento ahora conocido como Médicos Unidos por sus Derechos (MUD). Estamos hartos de las pésimas condiciones de trabajo y remuneración pese al gran esfuerzo que nos ha costado llegar a ser médicos, y la responsabilidad de sabernos con vidas humanas en las manos. Esta situación, algo que se le escapa a muchos españoles, viene precedida por años de progresivo y disimulado deterioro de nuestra posición en un sistema sanitario cada vez más mustio y deshumanizado por la falta absoluta de recursos. También del aumento de la presión asistencial con exigencias de doble y triple trabajo a costa de nuestra dedicación, que ocasiona engrosamientos inadmisibles de las listas de espera. De maltrato impune por parte de una población desconocedora de la situación, y quizá demasiado acostumbrada a tener la mejor atención. De una medicina cada vez más defensiva y unas leyes que no protegen al médico, sino que además lo castigan por los errores que, como trabajadores exhaustos, podemos cometer. De un constante abuso por parte de nuestros dirigentes que, lejos de tenernos en las mejores condiciones posibles para el cuidado de la población, nos han mantenido en los confines de la extenuación con el objetivo imaginario de ahorrar en un sistema de salud que hace aguas, pero que no se resquebraja por completo gracias a la implicación de sus profesionales. Dispuestos a arriesgar nuestra propia salud por proteger la de los españoles, los médicos de este país hemos ido aplazando nuestro bienestar hasta encontrarnos, casi sin darnos cuenta, en una posición injusta y ruin, incomprensible a todos los niveles.

No obstante, con la excepcional situación en la que el país está inmerso, hemos de volver la vista una vez más hacia la ética y la responsabilidad que siempre nos han caracterizado, y seguir trabajando con abnegación, profesionalidad y dedicación absoluta, de nuevo en perjuicio de nuestra salud y la de los nuestros, para que el sistema se sostenga, sin que por ello dejemos de sufrir los reveses del trabajo en estas penosas condiciones que nos están haciendo enfermar, y que podrán hacer que no podamos mantenernos en primera línea junto a los pacientes. Por eso, el objetivo a corto plazo de este movimiento es la organización de todos los médicos, y la promoción de la unidad dentro del colectivo contra un sistema que nunca dejó de hacer oídos sordos a nuestras necesidades escudándose en esa vocación que siempre nos precede y que, a la vez, nos condena. No pretendemos ser un sindicato más, ni un colegio, y tampoco un partido político. No somos una entidad con fines lucrativos, no buscamos horas libres retribuidas, ni apoyo a este o aquel partido político.

Somos médicos, pretendiendo la concordia entre los médicos. Queremos aunar fuerzas, insistimos, para cuando la crisis ceda poder reclamar a los dirigentes esos cambios necesarios que repercutirán también positivamente en los pacientes. Siempre nos hemos quejado de la falta de congregación, de los intereses cruzados, de estar demasiado implicados en la práctica como para ocuparnos de nuestros propios derechos como trabajadores. Siempre nos ha faltado esa iniciativa común a todos, sin excepciones, que es necesaria para llevar a cabo modificaciones efectivas que puedan de verdad significar una mejora de nuestra situación. Esperamos que esta vez podamos afirmar con rotundidad que sí, que estamos hechos de otra pasta, pero que esa pasta nos proporcionará unidad y firmeza para afrontar juntos la lucha por una dignidad profesional que hará brillar la atención a los pacientes como nunca. Esperamos sinceramente tu ayuda porque juntos somos imparables.

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